23 ago. 2011

Subterráneos

Del bar salían montones de personas interesantes, aunque dentro aun quedaban algunos buenos especímenes.
Jack Steen, un hombrecillo muy interesante que caminaba como un filósofo vienés con los brazos muertos colgando a los costados, largos pasos lentos y fluidos, hasta detenerse entre los baños con una pose misteriosa y suave.
Una muchacha con pantalones de chico y estrellas en los ojos y caderas tan suaves que cuando se metía las manos en los bolsillos se advertía el cambio y delante de ella su acompañante jugando al billar.
Y por último Rob, una especie de soldado de fortuna israelí con acento inglés, de esos que uno encuentra a las cinco de la madrugada en un bar de la Riviera bebiéndose todo lo que tienen delante de los ojos por orden alfabético.




Adaptación libre de unas lineas del libro "Los subterráneos" de Jack Kerouac.

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