19 ago. 2013

En el sofá

La música suena de fondo. De pronto la habitación de transforma. Ya no están en esta época, están viajando hacia atrás. Lugares lúgubres, asombrosos, de miseria y tristeza, pero también de alegría y sensaciones nuevas. La habitación se vuelve gris.


Sera mejor tumbarse y disfrutar del espectáculo.


Abróchate las botas por si tenéis que salir corriendo.


17 ago. 2013

En hombros

“Quiero que le hagas un retrato a mi hermano” le dijo, el problema es que el no retrataba hombres, no por nada en especial, simplemente no sabía cómo tratarlos a la hora de hacerlos posar. Aun así acepto, pues necesitaba el dinero con urgencia.

Cuando el chico llego le dijo que se pusiera delante, eligiera una postura y se quedase quieto. Se notaba que estaba incomodo. Los músculos tensos, la mandíbula apretada y la mirada fría. Ese no iba a ser un trabajo fácil. Después de casi 3 horas intentando hacer algo decente no pudo seguir y le dijo que se fuera a tomar el aire. En cuanto se quedo solo supo lo que hacer. Cogió el teléfono, marco de memoria y espero.

Media hora más tarde allí estaba. Cuando el muchacho la vio se quedo pálido no sabía que decir ni que hacer, de todas formas no hizo falta, ella sabía exactamente cómo actuar. En poco más de una hora ya tenía la imagen perfecta para empezar a trabajar sin ellos así que se despidió de ellos y se fue al estudio.
Al día siguiente acudieron a ver el retrato. Ella no era exactamente lo que se esperaba, pero su hermano pareció satisfecho con el resultado, tanto que le dio más de lo que habían acordado anteriormente con su hermana. Le dieron las gracias y se fueron.


El también se fue. Ya tenía dinero. La pregunta era ¿Cuánto le iba a durar?



15 ago. 2013

Pantalones

Se puso unos pantalones y salió a la terraza. Miro los tejados, el cielo y la playa a lo lejos. Hacía tiempo que no iba y eso que la tenía tan cerca. Se encendió un cigarrillo y se sentó a pensar. La cabeza le dolía mucho y no podía concentrarse en nada. Después de un rato volvió dentro, se sentó en el escritorio y lo volvió a intentar, pero era imposible. Se levanto otra vez se puso a caminar por el piso y puso música, entonces empezó a bailar.

El ruido lo despertó, eran las diez de la mañana. Busco sus pantalones pero no los encontró así que salió al salón y allí la encontró bailando, cogió su cámara de fotos la llamo y cuando ella se volvió disparo. Sonrió, dejo la cámara sobre la mesa y se volvió a la cama.

Que estuviese bailando era buena señal así que la iba a dejar un poco más a su aire, luego le pedirá que le devuelva los pantalones.



13 ago. 2013

Tartas y regalico

Dos tartas de chucherías para dos cumpleaños diferentes. En la primera puse los años que hacia el cumpleañero y en la segunda opte por la inicial del nombre de la cumpleañera.



Este micrófono lo hice con papel de periódico e higiénico y luego lo pinte con acrílicos y le añadí brillantina y tartas de cumpleaños.



3 ago. 2013

¿No sabes dibujar o qué?

-       ¡Sera tonto! No me has sacado la cara.
-       ¿Y qué?
-       ¿Cómo que “y qué? Que me saques entera.
-       No. Es mi foto y luego he de dibujarte y no se me dan bien dibujar caras.
-       Pues te aguantas y prácticas.

Cuatro días después:
-       Te ha costado ¿eh? A ver como ha quedado. ¡Pero que me has hecho en la cara!
-       Te dije que no se me daban bien.
-       Pues ahora lo repites y sin cara. Que torpe eres.

Un día después:
-       Vaya este no te ha costado tanto. A ver… ¡Pero qué basura es esta! Blanca, sin color, la camiseta llevaba dibujos, solo líneas, con razón lo has hecho en un día. Se acabo que te den, no sabes dibujar.
-       Pero si estás bien…
-       ¡Ni se te ocurra decir que soy yo! Al menos no se me ve la cara.



      -   Pues a mí me gusta…


1 ago. 2013

Historia de una fotografía

“Tengo que hacerte un retrato” le dije. "No" me respondió ella. Insistí, "no" me contesto. Le roge. Así hasta que al fin accedió.

Le pedí que se pusiera cómoda.
Ella se sentó, se levantó, anduvo jugando con cosas que había por la habitación. Finalmente se quedo quieta, pero por poco rato. “Soy hiperactiva” me confesó. No te preocupes soy rápido con la cámara. Y le hice fotos mientras ella jugaba, se reía, cantaba y hablaba, pues poco a poco la timidez fue dando paso a conversaciones al principio racionales, después irracionales, absurdas, extrañas, extravagantes.
Al cabo de una hora el calor era insoportable en la habitación por culpa de los focos y las ventanas cerradas. Entonces empecé a sentir las manos sudadas y a la hora de cambiar el carrete tuve que ir al baño a lavarlas. Cuando llegue estaba sobre una pierna haciendo equilibrios y solamente llevaba una camiseta y unas bragas. Me sonrió y siguió bailando. De pronto el carrete se quedo enganchado así que le dije que habíamos acabado. Encendí las luces del techo y me di cuenta que quedaba una foto, se lo dije, me miro y la eche. Ni siquiera mire por el objetivo, no tenía esperanzas en esa fotografía, pues había demasiada luz y el ruido de antes me hacía pensar que el carrete se habría enganchado en el mecanismo y se abría rajado.

En el laboratorio puse los cuatro carretes y empecé a revelar.
Llevaba 88 fotografías cuando la vi. Había quedado quemada, sin embargo no tenía ningún rasguño. La amplié. La trate y esperé. La espera se me hizo eterna y eso que aun me quedaban 56 por revelar y ahí estaba yo, perdiendo el tiempo en una fotografía que había hecho sin darle importancia. Cuando fui a la luz no podía creerlo. Desencuadrada, grandes zonas de blanco, su piel había desaparecido y solo quedaba el color de la ropa.

Tres días después le enseñe las fotografías. Ella eligió las que se podían poner en la exposición y las que no le deje que se las quedara. Bueno todas excepto…

Nunca se la enseñe.

Ahora ya no está. Bueno no lo estaba ni en sus últimos cinco años. La última vez que la vi no la reconocí.



Mañana tirare la foto al río.